Te quiero a tí, Roca.

El título de este post es al mismo tiempo el del blog que desde aquí quiero recomendar. Se trata del blog personal de un estudiante apasionado de la Historia y de un enamorado de las culturas prehispánicas del continente americano. En él queda reflejada la otra debilidad de su autor: el cine y la moderna mitología creada en torno a este arte. Su primera entrada está dedicado a otro gran mitómano, Terenci Moix, y a la exposición que sobre su figura organizó el Centro Cultural Blanquerna de Madrid -que tuve la oportunidad de visitar, y que recomendaría aquí igualmente, si bien no lo hago porque ya fue clausurada.

Espero con sinceridad e impaciencia que la bitácora de Te quiero a tí, Roca se colme de otras tantas y tan interesantes entradas.

Concepción Arenal: liberal y progresista.

Concepción Arenal es uno de esos personajes de la Historia cuya memoria ha sido tendenciosamente manipulada, con el objeto de erigirlo en paladín de una causa que nunca fue la suya.  Desde diferentes sectores católicos se convirtió a la autora gallega en exponente de sus principios, lo cual dista mucho de ser realmente cierto. Su participación en los foros de la intelectualidad progresista madrileña, o su relación con la escuela krausista y la ILE, son evidencias de una realidad diferente.

La vida de Concepción Arenal Ponte (1820-1892) transcurrió a lo largo de buena parte del siglo XIX español. Dicha centuria suele ser caracterizada por una endémica inestabilidad política, producto de la continua lucha -unas veces pacífica y otras, la mayoría, violenta- entre las diversas opciones ideológicas existentes, que tuvo por objeto modelar la sociedad de acuerdo con sus principios particulares. A través de sus escritos y acciones, Concepción Arenal quiso contribuir a la tarea de reformar la sociedad española de acuerdo con el modelo social definido por el liberalismo progresista.

La formación intelectual de Concepción fue esencialmente autodidacta, pues poco o nada contribuyó a su instrucción la educación “femenina” que recibió en el colegio de señoritas de Madrid al que la envió su madre. La lectura de las obras de autores cristianos como San Pablo, San Agustín, Santo Tomás o Santa Teresa contribuyó a cimentar las profundas y sinceras creencias cristianas de la autora, basadas en una interiorización personal de la doctrina evangélica y ostensiblemente alejadas de la ortodoxia católica. La biblioteca jurídica de su padre otorgó a Concepción un gran conocimiento del Derecho, que completó con la asistencia como oyente -pues no se le permitió nada más- a las clases impartidas en la Facultad de Derecho de la Universidad de Madrid.

De forma coherente con sus ideario liberal, Concepción creyó en el esfuerzo personal, el juicio crítico y la libertad de pensamiento como instrumentos del progreso material y moral de la sociedad. Esperó de la aristocracia y la clase alta en general el uso de dichas herramientas, con el fin de construir las instituciones del nuevo régimen. Éste debía contribuir a que el enriquecimiento personal beneficiase a la totalidad de los miembros de la sociedad, así como a que la instrucción llegase a sectores cada vez más amplios de ésta, con el objetivo último de que todo el conjunto social pudiese caminar por la senda de la emancipación personal. El Derecho era contemplado por Concepción como referencia y salvaguarda de los progresos que iba consiguiendo la sociedad.

Concepción dedicó buena parte de sus esfuerzos a la práctica y la teorización de un concepto particular de caridad. Su confianza en el liberalismo le llevaba a confiar en la sociedad civil y en su capacidad para resolver sus problemas, como el de la pobreza. En las obras en las que abordó este tema, Concepción consideró que el Estado debía asumir, a través de la beneficencia pública, la tarea fundamental de poner a disposición de la sociedad civil todos los instrumentos necesarios para que ésta desarrollase la caridad -que no entendía como limosna exculpatoria, sino como benevolencia y justicia con los miembros más desfavorecidos de la sociedad. Defendía así la asunción por parte del Estado de una labor hasta entonces monopolizada por la Iglesia. Ésta debía desarrollar sus actividades caritativas del mismo modo que el resto de asociaciones civiles.

La otra gran actividad vital de Concepción Arenal fue el trabajo en prisiones de mujeres. A partir de su experiencia en las prisiones pudo formular su propuesta de reforma de los sistemas judicial y penitenciario españoles de acuerdo con el principio moderno de la capacidad de reinserción en la sociedad de los condenados. A juicio de la autora, la prisión debía convertirse en el lugar en el que dichos condenados recibiesen la instrucción activa e integral que les permitiese su rehabilitación. Una instrucción que tenía que comprender distintas facetas -industrial, literaria, etc.-, destacando entre todas ellas la moral. Además era necesario que contase con estímulos formulados en positivo, a modo de recompensas, y que excluyese el castigo. Y es que la esperanza en el premio era contemplada por la autora como un estímulo mucho más noble que el temor al castigo.

Para conocer más sobre ésta autora:

  • FOLGUERA CRESPO, P., El feminismo en España: dos siglos de historia, Madrid, Fundación Pablo Iglesias, 1988.
  • GARRIDO GONZÁLEZ, E. (ed.), Historia de las mujeres en España, Madrid, Síntesis, 1997.
  • LACALZADA DE MATEO, Mª J., Mentalidad y proyección social de Concepción Arenal, Ferrol (A Coruña), Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación-Concello de Ferrol, 1994.
  • PÉREZ MONTERO, M. E., Revisión de las ideas morales y políticas de Concepción Arenal, Tesis Inédita, Universidad Complutense de Madrid, 2002. (Puede descargarse el texto completo desde Dialnet).

El crucifijo.

Para justificar que permanezca el crucifijo en los espacios públicos se afirma que éste no es un símbolo de la religión cristiana, sino de la cultura europea y española. Esto no es cierto. La democracia, y no el cristianismo, es lo que define la identidad europea en la actualidad. Que los valores que sostienen la actual democracia tengan su origen en principios cristianos secularizados, no significa que hoy en día el concepto de democracia sea identificable con el de cristianismo. El proceso de evolución y redefinición que ha afectado a dichos principios, desarrollado a lo largo de más de dos siglos, ha sido tan intenso que los productos finales del mismo poco o nada tienen que ver con los elementos de partida.

La antigüedad del símbolo tampoco puede ser utilizada como argumento para justificar la presencia del crucifijo en el ámbito público, pues la tradición ha dejado de ser fuente de autoridad desde hace tiempo.

Sólo puede ser un argumento válido su utilidad en relación con el objetivo que debería ser compartido por todos, esto es, la búsqueda de la felicidad común. Y está claro que el crucifijo no se encuentra en este último caso, pues es la manifestación pública de la creencia en un concepto de felicidad muy concreto, la que los cristianos consideran que experimentan tras su muerte, y que no es compartido por toda la población, ni española ni europea, en la actualidad.

Sobre el aborto.

Emilia Pardo Bazán, al analizar las dificultades con las que se topaba la mujer de su tiempo a la hora de acceder a la educación formal en igualdad de condiciones que el hombre, observó como “el papel que a la mujer corresponde en las funciones reproductivas de la especie, determina y limita las restantes funciones de su actividad humana, quitando a su destino toda significación individual, y no dejándole sino lo que puede tener relativamente al destino del varón” . Las niñas de la España decimonónica recibían una educación específica y diferenciada de la de los niños, que tenía por objeto exclusivo convertirlas en buenas madres de familia. Y es que agradar a su esposo y educar a sus hijos eran las únicas tareas socialmente reconocidas al género femenino.

Actualmente la maternidad es contemplada como una de las múltiples funciones que puede desempeñar una mujer. Toda mujer tiene el derecho a compatibilizar el ejercicio de la misma con el desarrollo del resto de funciones para las que está capacitada en tanto que ser humano. Tiene el derecho, por tanto, a recibir una educación que le permita ser algo más que madre, realizar un proyecto de vida propio y, sobre todo, alcanzar el grado más amplio posible de soberanía personal.

El aborto no es en sí mismo un derecho de la mujer. Es, en mi opinión, un instrumento al que la mujer debe tener garantizado el acceso en caso de necesidad de interrumpir un embarazo no deseado, que pueda poner en riesgo el derecho propio y el de su descendencia al libre desenvolvimiento de la personalidad y la individualidad. Pero la mujer también debe tener garantizado el acceso a los métodos anticonceptivos, para que pueda evitar embarazos no deseados y recurrir al aborto sólo en caso de fallo de los mismos.

Juventudes Socialistas de España ha iniciado esta semana una campaña con el objeto de apoyar la nueva Ley de Salud Sexual y Reproductiva e IVE y, sobre todo, concienciar a los y las jóvenes de España sobre la necesidad de evitar los embarazos no deseados a través de la contracepción. Forman parte de la campaña la página sumatealcero.com y el siguiente vídeo:

La malea.

“-Pobre desgraciado -dijo, haciéndole cosquillas en la cabeza-, pobre desgraciado que ni siquiera tiene nombre. Es un poco fastidioso eso de que no tenga nombre. Pero no tengo ningún derecho a ponérselo: tendrá que esperar a ser el gato de alguien. Nos encontramos un día junto al río, pero ninguno de los dos le pertenece al otro. Él es independiente, y yo también. No quiero poseer nada hasta que encuentre un lugar en donde yo esté en mi lugar y las cosas estén en el suyo. Todavía no estoy segura de dónde está ese lugar. Pero sé qué aspecto tiene. -Sonrió, y dejó caer el gato al suelo-. Es Tiffany’s -dijo. Y no creas que me muero por las joyas. Los diamantes sí. Pero llevar diamantes sin haber cumplido los cuarenta es una horterada; y entonces todavía resulta peligroso. Sólo quedan bien cuando los llevan mujeres verdaderamente viejas. [...] Pero no es eso lo que me vuelve loca de Tiffay’s. Oye, ¿sabes esos días en los que te viene la malea?

-¿Algo así como cuando sientes morriña?

-No -dijo lentamente. No, la morriña te viene porque has engordado o porque llueve muchos días seguidos. Te quedas triste, pero nada más. Pero la malea es horrible. Te entra miedo y te pones a sudar horrores, pero no sabes de qué tienes miedo. Sólo que va a pasar alguna cosa mala, pero no sabes cuál. [...] Lo que mejor me sienta [esos días] es tomar un taxi e ir a Tiffany’s.  Me calma de golpe, ese silencio, esa atmósfera tan arrogante; en un sitio así no podría ocurrirte nada malo, sería imposible, en medio de todos esos hombres con trajes tan elegantes, y ese encantador aroma a plata y billetero de cocodrilo. Si encontrase un lugar de la vida real en donde me sintiera como me siento en Tiffany’s, me compraría unos cuantos muebles y le pondría nombre al gato.”

CAPOTE, T., Desayuno en Tiffany’s, Barcelona, Anagrama, 2009.

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364 noches en negro.

Los y las jóvenes socialistas de Ciudad Lineal queremos poner de manifiesto ante la ciudadanía madrileña  las carencias de la  política cultural del Ayuntamiento de Madrid en nuestro Distrito. Para ello hemos preparado una campaña en la que queda en evidencia que, en Ciudad Lineal, los 364 días que transcurren entre dos Noches en Blanco consecutivas se encuentran sumidos en la más absoluta oscuridad cultural.

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Andrea Caracortada y “lo peor del día”.

Es cierto: la realidad supera siempre a la ficción. Hoy, al escuchar la noticia de la huida de Wallace Souza, político y presentador de televisión brasileño acusado de homicidio, me ha venido a la cabeza Andrea Caracortada, personaje de la película de Pedro Almodóvar titulada Kika.

Como Andrea, Wallace Souza era un presentador de un programa enormemente sensacionalista, que buscaba llegar al máximo público posible a través de la recreación escabrosa en la narración de trágicos sucesos. Pero Souza fue más allá. Al parecer habría ordenado matar a al menos nueve personas, para después narrar en su programa y en exclusiva sus respectivas muertes. La policía brasileña sospechó de él tras haber llegado en varias ocasiones a las escenas de los crímenes antes incluso que los policías.

http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/94771/acusado-diputado-brasileno-que-encomendaba-crimenes-para-programa-de-tv/

Las fantasías eróticas de Felipe II.

Una vez acabados los exámenes, y no habiendo empezado todavía las clases del nuevo curso, es hora de dedicarse a cuestiones baladíes. Como por ejemplo especular sobre las fantasías eróticas de juventud del que será conocido como rey Prudente, las cuales pudieron haber sido plasmadas en dos pinturas que el propio Felipe encargó al pintor italiano Tiziano Vecellio, en 1551.

Se trata de las obras Danae y Júpiter y Venus y Adonis, que forman parte de la serie conocida como Poesía para Felipe II. Las dos tienen una primera lectura: la representación iconográfica de dos escenas mitológicas, inspirada en el relato que de éstas últimas realizó Ovidio en su Metamorfosis. La primera de ellas aludiría al momento en que Júpiter acudió a amar a Danae en forma de lluvia de oro, mientras que la segunda lo haría a la escena en que Venus intenta persuadir a Adonis de que no acuda a la fatídica jornada de caza en la que éste perdió la vida.

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Danae y Júpiter, Tiziano, 1553-54.

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Venus y Adonis, Tiziano, 1554.

Pero también tienen una segunda lectura: la plasmación plástica de las fantasías del joven príncipe. Y es que los modelos de ambas pinturas son Isabel de Osorio, amante de Felipe, y éste último. El príncipe Felipe había contraído matrimonio con Maria Manuela de Portugal, en 1543, con dieciséis años de edad. Al parecer la obesidad de su esposa no era de su agrado, y Felipe buscó el amor y el placer en los brazos de Isabel de Ossorio, dama de la corte de sus hemanas las infantas. Con ella tuvo dos hijos, Pedro y Bernardino, que no fueron oficialmente reconocidos como bastardos.

Sin duda el aspecto de Adonis (el pelo rubio y el ligero bigote) se asemeja al del joven Felipe retratado por Tiziano en 1551, el mismo año en que éste recibió el encargo de los dos cuadros mencionados. Ambas pinturas acompañarían a Felipe a Londres, donde residió y ejerció como rey consorte de Inglaterra tras contraer matrimonio en segundas nupcias con María Tudor, en 1554, y hasta la muerte de ésta, en 1558. Y en ellas encontró Felipe consuelo, al igual que en algunas de las más bellas damas de la corte inglesa.

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Felipe II, Tiziano, 1551.

Con el puño en alto.

Los y las jóvenes socialistas de Ciudad Lineal, entre los que yo me incluyo, lo tenemos muy claro: nos gusta cantar la Internacional con el puño izquierdo bien alto. Porque creemos que es una forma de unir nuestro trabajo y nuestra lucha diarias y actuales con el trabajo y la lucha de todos los y las jóvenes que en el pasado sostuvieron nuestras mismas ideas.

Porque creemos que éstas son realmente válidas, por ser justas y solidarias, y merecen ser expresadas a través de una canción tan expresiva como la Internacional. Porque como bien dice ésta última:

“[...] el hombre del hombre es hermano,

derechos iguales tendrá,

la tierra será el paraíso,

patria de la Humanidad”.

Porque estamos realmente orgullosos y orgullosas de ser socialistas; por eso, y no por otra cosa, disfrutamos todos juntos de la Internacional y de todo lo que representa con la cabeza y el puño bien altos.

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El fin de la Historia.

Llega septiembre y con él los maravillosos y “extraordinarios” exámenes a los que se conoce con el mismo nombre del mes. Este año no he podido eludir su cita, por lo que me ha tocado estudiar en estos días de intenso calor, con los que el verano parece querer manifestarnos su rabia por tener que abandonarnos hasta el año que viene. Y más concretamente me ha tocado reflexinar sobre cuestiones metodológicas de la Ciencia histórica.

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Juan Pablo Forner

Si tengo que elegir una frase que sintetice de un modo acertado el fin de la Historia, me quedo con una escrita por Juan Pablo Forner. Este jurista y poeta español, de la segunda mitad del siglo XVIII,  reflexionó sobre el “artificio” de escribir Historia. Y alcanzó la siguiente conclusión:

“El encadenamiento y dependencia que tienen los hombres entre sí hace que las acciones de muchos de ellos vayan de ordinario encaminadas a un solo fin, y he aquí el oficio de la historia, investigar el fin que puso en movimiento las acciones de muchos hombres y hacerla el alma de su narración, de la misma suerte que lo fue de las acciones [...]“.

FORNER, J. P., “Discurso sobre la Historia de España”, en LÓPEZ, F. (ed.), Textos hispánicos modernos, Barcelona, Ed. Labor, 1973.

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